Estimado lector:

Con este artículo, es mi deseo relatar la experiencia sufrida en el grandioso distrito de Chamberí de Madrid, esperando que sea de tu interés y pueda ser útil a la hora de desenvolverte en él, sabiendo qué es lo que puedes esperar de las personas que lo administran.

Todo comienza en un maravilloso día de junio de 2019, en el que nuestro honorable señor José Luis Martínez-Almeida es investido alcalde de Madrid al abrigo del Partido Popular, apoyado por Vox y algún otro. Una de sus promesas electorales fue la de hacer desaparecer los Foros Locales, –para quien no lo sepa, fueron una de las excentricidades progres de la señora Manuela Carmena para devolver favores a sus bases; sí, esos aficionados a vivir de lo público que aquí llamaremos, a efectos identificativos, los soviets-. Sin embargo, comienzan los juegos de trilero y, donde dije digo, digo Diego: el alcalde cierra los Foros locales y abre los Consejos de proximidad, cuya finalidad es la misma: la participación ciudadana. Una jugada similar a su treta con Madrid central.

Pues bien, movido por el supuesto cambio y por el nuevo aire de los Consejos de proximidad (porque, dicho sea de paso, no permiten las barbaridades que hacían los soviets en los Foros locales), decido inscribirme para participar; en mi maravilloso barrio Gaztambide sufrimos serios problemas de seguridad y delincuencia nocturna con jóvenes que no viven aquí, pero que vienen a desatar su incivismo. Y aquí comienza el periplo surrealista, baste decir que de los distritos se ocupa una cosa que se llama Junta de Distrito y que la de Chamberí está presidida por el excelentísimo señor don Francisco Javier Ramírez Caro, también del PP. Si deseas conocer la naturaleza del caballero, no busques fotos suyas por Internet, busca vídeos de sesiones de la Junta municipal y quedarás perplejo.

Completamente ignorante y novato en la materia, husmeo por Internet para ver cómo se hace eso de participar. -En definitiva, uno se apunta, se le notifica la fecha para constituir las mesas de trabajo (quédate con eso), y a partir de ahí, uno asiste regularmente y propone cosas-. Cada seis meses se hace esa constitución y después uno acude regularmente; si no vas a la constitución, no puedes participar hasta la siguiente. Fácil. Pues bien, por alguna extraña razón, este hombre y yo jugamos al escondite y eso que no nos conocemos. Y a la postre, no es algo que me pase solo a mí, sino que les ocurre a todos con los que he hablado.

Presento mi solicitud a primeros de diciembre de 2021, no porque me haya distraído desde las elecciones de Almeida, sino porque los Consejos de proximidad son operativos desde junio de 2021, pues bien, todavía no he tenido la oportunidad de participar.

¿A qué se debe? A que nuestro honorable concejal presidente juega al trilero como su capitán. Almeida elimina los Foros locales, pero abre los Consejos de proximidad -con dos años y medio de retraso; y después su lacayo lo vacía de contenido en Chamberí jugando al escondite con las notificaciones. Es como cuando el socio de una empresa se la quiere jugar a otro y hace convocar una Junta, pero en vez de avisar al socio para que asista, lo publica en un periódico remoto para que no se entere y, así, hacer lo que quiera. Pues igual.

En lugar de notificarme personalmente como sería lo natural, ya que para eso estoy inscrito, el señor del PP lo publica en el tablón de edictos municipal. Para quien no sepa lo que es, en la práctica se usa para dar publicidad a algo -cuando no se localiza al interesado-. Es una formalidad legal a fin de que la Administración pueda avanzar en los supuestos en los que debe notificar algo cuando no te localiza. Legalmente es válido, como lo del socio que convoca Junta en la empresa a través de un periódico, pero realmente es de jeta.

Dada mi ignorancia, me informo sobre cómo se ha procedido en otros distritos y mis sospechas se confirman: resulta que en los demás distritos, excepciones aparte, todo el mundo ha recibido su notificación por correo electrónico, que es lo que se espera. Pero no en Chamberí, aquí tenemos un sheriff. Un sheriff con esbirros, porque en una reunión a la que tuve el placer de asistir con motivo de semejante despropósito, una señorita a cargo del tema del Consejo de proximidad me contestó, en público, que en los demás distritos se había procedido igual, por el tablón de edictos. Mentira. Al poco descubro que, si bien la mayoría de vecinos de Chamberí ha sido tan “despistada” como yo, hay unos cuantos que sí estuvieron pendientes del famoso tablón de edictos, ¿adivinas quiénes? sí, los soviets de Manuela Carmena de los Foros de proximidad, y digo de Chamberí porque los del resto de distritos no precisaron estar pendientes de los edictos, porque para eso está la notificación personal corriente. De alguna manera que desconozco, los soviets de Chamberí estaban prevenidos.

En fin, no volvemos a saber nada del señor don Francisco Javier Ramírez Caro y de nueva constitución para poder participar en los asuntos del distrito hasta que nos notifica en marzo de este año, esta vez con notificación personal, sin tablón de edictos; rectificar es de sabios. Así, nos honra señalando nueva constitución para mayo.

Lo curioso en este punto es que los soviets no están conformes con la hora señalada, así pues, piden otra. Su petición se traduce en que el honorable desconvoca porque, según parece, para cambiar la hora debe volver a convocar, pero la ley no permite que se haga con menos de diez días de espacio, así que vuelve a convocar en otra hora, pero para el 22 de junio.

Es extraño, los soviets participan en el Consejo de proximidad desde el comienzo, pero ahora, por algún motivo, viene mal la fecha para que podamos formar parte del Consejo más vecinos del barrio. Casualidades de la vida, nuestro honorable también hace lo propio en el distrito de Fuencarral-El Pardo, pero, habiendo ocurrido algo similar, no aplica el pretexto de los diez días. Lo ignora y, semanas después, repara en ello, vuelve a desconvocar y convoca, esta vez, respetando la regla de los diez días. Consume tiempo.

Es como si en cada distrito fuera una persona diferente. Como si aquellos a los que se les llena la boca con la palabra democracia no quisieran pluralidad en los Consejos de proximidad. La sensación de sectarismo y pantomima es máxima.

Recapitulemos: Almeida cierra los Foros locales y crea los Consejos de proximidad, pero los hace operativos dos años y medio después. El Concejal presidente de Chamberí convoca para constituir las mesas de trabajo que más tarde participarán regularmente en los asuntos del distrito, pero esconde las notificaciones y solo van los soviets. La ley obliga a convocar la constitución de mesas cada seis meses, por lo que lo vuelven a hacer. A los soviets no les va bien la hora, así que desconvocan y convocan para el mes siguiente; y aquí estamos.

Resulta que las mesas de trabajo constituidas se deshacen al finalizar cada mandato municipal, es decir, hasta las próximas elecciones municipales: el año que viene.

En resumidas cuentas, el señor Almeida ha regalado a los soviets de Carmena los asuntos de Chamberí, a través de su esbirro Francisco Javier Ramírez Caro.