Mil millones de gorriones es la cifra estimada de aves que a finales de los años 50 fueron exterminadas en la China de Mao Zedong. Como parte del proyecto “Un Gran Salto Adelante”, Mao declaró una guerra sin cuartel contra “Las plagas que se comen nuestro grano”. La erradicación de las otras plagas (moscas, mosquitos y ratas) presentaba “muchos problemas técnicos” por lo que los esfuerzos de las autoridades se concentraron en los gorriones.

Carteles de la campaña contra las cuatro plagas

Carteles de la campaña contra las cuatro plagas

Mao calculó que, si un gorrión come 3 Kg de grano al año, eliminando 6 gorriones se salvaba la vida de un chino. A pesar de los avisos de otros países como EE.UU. y la U.R.S.S., Mao siguió con su campaña mientras los vecinos coreanos esperaron a ver los resultados.

Normalmente los planes quinquenales de los países socialistas no son cumplidos, pero en este caso fue todo un éxito y consiguió su objetivo gracias a que la campaña tenía un cierto carácter capitalista: los campesinos eran recompensados por las capturas de estas aves. De esta forma, la famélica población vio en ello una forma de escapar de la hambruna.

Escenas de la campaña contra los gorriones

Para ello se movilizaron todos los medios disponibles, incluidos los plaguicidas de la época con los que se aniquiló además buena parte de la fauna autóctona.

Como era de esperar, el exterminio de las aves sólo consiguió que las cosechas de los siguientes años fueran arrasadas por sucesivas plagas de langosta que proliferaron gracias a la desaparición de sus depredadores. La hambruna acabó con la vida de 15 millones de personas según las cifras oficiales de las autoridades chinas aunque las cifras estimadas triplican el número de fallecidos por inanición.

Gráficos de producción de grano y mortandad en China

Cuando Mao no tuvo más remedio que reconocer su error, ordenó importar gorriones de la U.R.S.S. en el más estricto secreto. Pero ya era demasiado tarde. Las plagas fueron entonces combatidas con el uso masivo de pesticidas que esta vez sí consiguieron acabar con los insectos, con todos los insectos. Aún hoy en día, extensas zonas de China deben ser polinizadas a mano.

https://www.lavozdeldespertar.com/?p=6625

Por algún motivo, los desmanes de los países comunistas contra la naturaleza y contra el ser humano apenas son conocidas.

Este desconocimiento ha permitido que el comunismo siga gozando de buena prensa en los países occidentales. Tal vez alguien pueda pensar que esto es cosa del pasado, pero no. Venezuela era un jardín en el que se consiguió establecer un equilibrio entre la protección del medioambiente y la explotación de las riquezas mineras del país. Venezuela contaba con un Ministerio de Medioambiente independiente de los gobiernos que garantizaba ese equilibrio. La Venezuela de Hugo Chávez, de Nicolás Maduro, lo sustituyó por el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo. En menos de tres décadas, enormes extensiones de jungla han sido taladas y las aguas y suelos contaminados.

https://www.vozdeamerica.com/a/fugas-constantes-de-petroleo-impiden-la-recuperacion-del-lago-maracaibo/6337005.html

https://www.cinco8.com/periodismo/la-contaminacion-de-las-costas-venezolanas-puede-acabar-con-sus-arrecifes/

https://eldiario.com/2021/09/18/plastico-residuos-petroleo-principales-contaminantes-playas-venezolanas/

https://xiconvencioningenierosforestales.wordpress.com/2016/07/02/la-deforestacion-en-venezuela/

https://www.swissinfo.ch/spa/venezuela-medioambiente_ambientalistas-hacen-jornada-de-reforestaci%C3%B3n-en–pulm%C3%B3n-vegetal–de-caracas/47205726

La China del siglo XXI es una monumental cloaca responsable de la mayor parte de los vertidos mundiales al mar y de la contaminación atmosférica. En las ciudades chinas el aire es irrespirable, nada que ver con el aire de Madrid Central, por poner un ejemplo. También es responsable de la emisión de gases de efecto invernadero que tanto preocupan a nuestras autoridades municipales.

En España, la COVID-19 ha acabado con la vida de al menos 120.000 españoles. Como me decía un buen amigo, afortunadamente esta crisis ha sido gestionada por un gobierno social-comunista, porque de haberlo hecho un gobierno de corte liberal o conservador, España habría ardido por los cuatro costados (recordemos las manifestaciones y titulares en periódicos y televisiones por el sacrificio de un perro como consecuencia de una enfermera infectada de ébola en un hospital público).

Puede parecer exagerada la analogía entre la gestión del actual Gobierno con la China de Mao, pero si la gestión de la pandemia ha sido desastrosa (algún día se sabrá hasta qué punto), la gestión de la economía no ha sido mejor. Fuimos el país de la OCDE cuyo PIB más cayó en 2020 (-10,8%), y somos el país que menor crecimiento está experimentando en 2021: el Banco de España ha rebajado su previsión de crecimiento del PIB para 2021 del 6,3% al 4,5% y un déficit presupuestario para 2021 del 8,6% según el FMI. La inflación está desatada (6.7% en diciembre). España ostenta el lamentable primer puesto en el índice de paro de la Unión Europea y el de mayor número de jóvenes en busca de su primer empleo. La deuda ya alcanza el 120% del PIB a pesar de la subida generalizada de impuestos. En un escenario de alza del precio del dinero, el pago de los intereses de la deuda va a lastrar la economía española durante décadas. Los recortes zapateriles de las pensiones y de los sueldos de los funcionarios de 2008 van a ser una broma ante la perspectiva de lo que se nos viene encima.

Entre tanto, el comunismo sigue ganando terreno en el mundo (Chile ha caído recientemente), y es obvio que la alianza de socialistas, comunistas e independentistas se ha hecho con el Gobierno de España y ya lo han hecho o aspiran a hacerlo en País Vasco, Navarra, Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana. Más nos vale espabilar antes de que en España también sea demasiado tarde.

 

José Luis Encinas