De nuevo la frase preferida del socialismo, del viejo y del nuevo -si es que lo hay-, una frase que conlleva de forma inherente el desafío a un derecho fundamental como es el derecho a la propiedad privada.

Si bien la expropiación resulta no solo legal, sino incluso legítima cuando la misma constituye una vía adecuada para lograr la satisfacción del interés general para la construcción de carreteras e infraestructuras hidráulicas, por ejemplo; en otros casos, como el que nos ocupa, pierde toda legitimidad y se convierte en un mero atropello.

¡EXPRÓPIESE!

Es el caso de Fuenlabrada, donde los vecinos vivimos con estupor una situación de expropiación inminente, tramitada con las prisas, opacidad y falta de negociación a las que tan acostumbrados nos tiene el socialismo. El “¡Exprópiese!” ha llegado a Fuenlabrada de la mano del alcalde socialista Javier Ayala.

Diversos propietarios recibieron sin previo aviso una notificación en la que se les comunicaba la expropiación de sus bienes inmuebles, afectando indistintamente a suelos, inmuebles residenciales, locales comerciales, viviendas – diez de ellas ¡habitadas!- e incluso a una gasolinera. Todo ello a través de un pleno extraordinario convocado con urgencia tan sólo 48 horas después de que el arquitecto firmase el informe.

¿A qué viene tanta prisa? ¿Cuál es el motivo urgente y extraordinario? Socialismo, opacidad, prisas y urbanismo son perversos ingredientes por todos conocidos.

A principios de año los vecinos de Fuenlabrada hemos visto incrementada la factura del agua de forma sustancial debido a la necesidad de financiar las obras de alcantarillado, manteniéndose dicho incremento durante los próximos 30 años. Ese dinero que no se tenía hace dos meses para algo tan básico como el alcantarillado, aparece mágicamente ahora para transformarse en indemnizaciones a los expropiados y como colofón, parte de los terrenos expropiados se destinarán a la creación de un “centro cultural polivalente e inclusivo”. Todo ello en un contexto crítico de pandemia, con la economía devastada y Fuenlabrada en los puestos de cabeza de desempleo.

¿Se ha vuelto loco el ayuntamiento socialista? ¿Conoce realmente las necesidades de la gente?

En definitiva, se está pisoteando el derecho a la propiedad privada de los fuenlabreños expropiando inmuebles de forma sorpresiva, sin margen de negociación ni transparencia, provocando un endeudamiento mayúsculo y sin contemplar alternativas menos lesivas para los derechos de unos y el bolsillo de todos. Eso sí, de forma inclusiva y con perspectiva de género.

No podemos quedarnos en casa ante este atropello. Por eso hemos convocado este sábado 13 de marzo a una cacerolada en la Plaza de España de Fuenlabrada (junto al antiguo Ayuntamiento), para poner fin a este despropósito, defender los derechos de los ciudadanos y que el dinero de todos se dedique a paliar las consecuencias de la grave crisis social y económica que sufrimos en lugar de satisfacer los oscuros intereses de algunos y las faraónicas aspiraciones del señor alcalde.

Te esperamos mañana. Vecino, ¡acude con tu cacerola!

 

Álvaro López

Asociación de vecinos Fuenlabrada en Marcha.