Los vecinos de Fuenlabrada hemos comenzado el año con una desagradable sorpresa en la factura del agua. Un concepto llamado “cuota suplementaria alcantarillado”, que ha venido a engrosar el elevado coste que supone para cualquier persona un gesto tan básico como abrir el grifo.

Si ya resultaba difícil comprender por qué abonábamos dos conceptos distintos de alcantarillado, viene a sumarse ahora un tercero que supone un coste de 0,20 euros por m3, es decir, un incremento de entre 3 y 7 euros aproximadamente en la factura. Y como colofón, no olvidemos aplicarle el IVA del 10%, no piensen ustedes que iban a escapar a la voracidad recaudatoria.

Pero, ¿de dónde ha salido este suplemento? Quienes vivimos en Fuenlabrada sabemos que históricamente el municipio arrastra importantes problemas en su red de alcantarillado, de modo que nos hemos acostumbrado a que cada vez que llueve, la red de alcantarillado colapse y ciertas zonas se transformen en algo muy parecido a los románticos canales de Venecia… hasta que las sirenas de bomberos sustituyen a los violines, dando paso a un desolador panorama de coches atrapados, agua por las rodillas, rescates y caos circulatorio.

Y aquí es donde aparecen, providenciales, la troika del despropósito: el Ayuntamiento de Fuenlabrada, el Canal de Isabel II y la Comunidad de Madrid, impulsando el Plan Sanea, que en lo relativo a nuestro municipio, básicamente consiste en una inversión de 62 millones de euros destinada a renovar la red de alcantarillado y que será sufragada por todos los fuenlabreños en la factura del agua. Y lo será durante los próximos… ¡30 años!

En estos días de debate sobre la huida de Youtubers hacia lugares con una presión fiscal menos asfixiante, quienes sujetan la soga del fisco imploran a un supuesto patriotismo y continuas referencias a hospitales, escuelas e infraestructuras. Sin embargo, cuando se requiere adecentar dichas infraestructuras, su cuento de hadas cae como un castillo de naipes dejando sus vergüenzas al aire, obligándonos a todos a rascarnos el bolsillo para hacer frente a un gasto que debería ser, por básico y prioritario, el primero en ser atendido con nuestros ya de por sí asfixiantes impuestos ordinarios.

Ante esta situación, tanto el Ayuntamiento socialista de Fuenlabrada como su cooperadora necesaria, la Comunidad de Madrid, señalan el suplemento como inevitable, pues “no hay dinero”. Frente a ellos, los vecinos de Fuenlabrada decimos que sí hay dinero, sólo hay que gestionarlo de forma eficiente priorizando los intereses generales frente al sostenimiento de la red clientelar que el socialismo acostumbra a tejer allí donde gobierna. Veamos qué sencillo sería si hubiese voluntad de ello:

El importe a recaudar mediante la cuota suplementaria en los próximos 30 años se prevé en 62 millones de euros. Para 2021 el Ayuntamiento de Fuenlabrada ha dotado a la Concejalía de Feminismo y Diversidad, de un presupuesto de 2.134.018 €. Si dicho presupuesto, carente de utilidad más allá de fomentar la ideología de género y el odio hacia los hombres, se destinase a durante este período de 30 años a las obras de alcantarillado, no sólo se cubriría el coste en su integridad, sino que sobrarían 2 millones de euros adicionales para dedicar a quienes más lo necesitan. Y ello modificando sólo una partida. Hay dinero, lo que no hay es voluntad.

Porque amigos, repercutir a los vecinos en la factura del agua algo tan básico como una red de alcantarillado digno, en plena crisis, no puede ser jamás una opción sobre la mesa. Esto no va de euros, esto va de no reírse de los vecinos. Va de dignidad.